Mercados de agua

La lógica del capital es: a mayor escasez de un recurso de alta demanda mayor oportunidad de hacer ganancia. El estrés hídrico creciente antes que una tragedia es una posibilidad de nuevos negocios para el capitalismo.

La propuesta de establecer mercados de agua no es nueva. Desde hace décadas existe en el oeste de Estados Unidos, Chile, Sudáfrica y Australia. Sin embargo, ahora cobra un nuevo impulso por el agravamiento del estrés hídrico que viven regiones del planeta debido a la mala gestión de los recursos, la contaminación y el cambio climático.

La situación sobre los recursos hídricos ha llegado a un punto tan crítico que los derechos de uso del agua en el estado de California han empezado a cotizarse en la bolsa de valores de Wall-Street, sentando un precedente que podría tener graves consecuencias para el mundo entero.

Los argumentos a favor

Los promotores de los mercados del
agua argumentan que los regímenes
tradicionales de derechos de uso del agua
tienen muchas falencias que no se ajustan
a los nuevos tiempos de estrés hídrico
provocados por el cambio climático.
Según ellos, los mercados de agua son
mecanismos que permitirían ahorrar,
mantener la calidad y hacer un uso racional
del agua transfiriendo este recurso de los
usos menos productivos y de menor valor
a los usos más productivos y de mayor
valor. Su lógica es que el propietario de un derecho de uso de agua cuidaría mejor de su recurso, sacando el máximo provecho, y el mercado permitiría que vaya allí donde es más productivo.

Por ejemplo, si un agricultor es dueño de un afluente y necesita 3 alícuotas de agua para irrigar 30 hectáreas de cultivo extensivo de trigo entre octubre y diciembre, una época rentable, utilizará su propia fuente hídrica. Sin embargo, el resto del tiempo donde la cosecha es considerada de baja rentabilidad (como irrigación de trigo para pastoreo) el productor preferirá no utilizar su agua porque gana más arrendando las 3 alícuotas a un productor que tenga alto rendimiento en ese periodo, mientras él cultiva por ejemplo remolacha, alquilando de otra fuente una sola alícuota, reduciendo sus costos y aumentando ganancias.

Desde la perspectiva de los impulsores de los mercados de agua, los derechos tradicionales de uso del agua generan una asignación ineficiente y no alientan la adopción de tecnologías de conservación. Los mercados de agua proporcionarían una medida clara del valor del agua y fomentarían su conservación. Argumentan que los titulares de derechos de uso del agua al no ser “propietarios” de dichos derechos consumen más agua de la que necesitan. Los mercados de agua simplificarían y uniformizarían los mecanismos de transferencias de agua, haciendo desaparecer a los mercados informales y especulativos del agua, y se convertirían en una fuente de ingresos públicos por las tasas o patentes que podría cobrar el Estado por la otorgación de derechos y las transacciones de agua. Así mismo, los mercados de agua trasladarían la carga financiera del mantenimiento de la infraestructura de almacenamiento y transporte de agua, que actualmente reside en los gobiernos locales o nacionales, a los vendedores y compradores privados que participan en los mercados del agua.

La condición necesaria

Para que los mercados formales de aguas se desarrollen, sus defensores abogan para que los titulares de derechos de uso de agua se conviertan en propietarios de dichos derechos. Sin un proceso de privatización del agua no pueden expandirse los mercados de agua.

Este proceso de privatización puede darse a través de: 1) conferir derechos de propiedad transables a quienes tienen un acceso tradicional a fuentes de agua, 2) realizar subastas de caudales y/o asignaciones de volúmenes de agua para que los nuevos titulares/ propietarios puedan disponer y comercializar dicho recurso, y 3) establecer regímenes mixtos que combinen las dos anteriores formas de otorgación de derechos privados sobre el agua.

En el primer caso el proceso de privatización puede involucrar diferentes medidas como ser la cuantificación del agua disponible, usada y no usada, establecer el derecho a vender los excedentes, hasta privatizar los derechos tradicionales de uso del agua para que sean transables e hipotecables.

La segunda vía se da en países como Chile donde a través de subastas [18] se asignan derechos de propiedad sobre el agua y se permite la libre transferibilidad y libre uso, dependiendo si existe disponibilidad para satisfacer el total de caudales demandados. Cuando existen dos o más solicitudes por un mismo caudal y el agua disponible es insuficiente, los derechos de uso de agua se conceden al mejor postor en un remate [19].

El tercer caso se da en países como México donde se reservan derechos de uso del agua a los usuarios ya existentes antes de instaurar el sistema de mercado. Los caudales o volúmenes de agua que quedan libres después de cubrir las demandas de los usuarios tradicionales, se ponen en subasta para permitir la entrada de nuevos participantes en el mercado [20]. Este proceso se puede dar a nivel urbano, agrícola o industrial [21], y a los compradores de nuevos derechos de agua se les puede ofrecer precios preferenciales o compras a plazos.

Para que los mercados de recursos hídricos se desarrollen sería necesario: a) inventariar y registrar los derechos de uso del agua, crear y mantener un sistema de catastro y registro público de sectores y usuarios que utilizan el agua previamente y los nuevos compradores, b) contar con una normativa que regule el mercado y c) tener un organismo de regulación administrativa que asigne derechos y supervise las transferencias entre compradores y vendedores [22].


[18] Mercados del agua. Análisis de las opciones elegidas para su aplicación en España (3a parte). InfoAgro. Recuperado de: https://infoagro.com/riegos/ mercados_agua3.htm
[19] https://www.cepchile.cl/cep/site/docs/20190912/20190912130044/rev155_julio_pena_torres_emiliano_vargas_guillermo_donoso.pdf
[20] Lee y Jouravlev en The United Nations World Water Development Report (2021)

[21] Cota et al. (2013). Mercado de derechos de agua para uso agrícola en el noroeste de México en Revista Méxicana de Ciencias Agrícolas 4(1) [22] Lee y Jouravlev en The United Nations World Water Development Report (2021)